viernes 30 de octubre de 2009

YO también acuso

"En un mundo como el nuestro, que desprestigia la maternidad y la crianza, parece que el cuidado de los bebés y niños es un hecho anecdótico y aislado en la historia de la persona, que no tiene influencia más allá de la infancia, y por supuesto ninguna relación con la sociedad.

Vivimos como si funcionase así porque actualmente predomina una crianza mecanizada: de biberón en vez de lactancia, de chupete en vez de consuelo, brazos o teta, de guarderías en vez de madre, de cunas alejadas de la habitación de los padres, de muñecos que imitan el latido cardiaco, de hamacas y columpios varios, de cámaras para vigilar al bebé en la distancia, de CDs de nanas o susurros, etc.

Sin embargo, la crianza sí influye en la edad adulta y por tanto en toda la vida de la persona, y sí determina el cómo es la sociedad. Y sus consecuencias son de tal envergadura y profundidad que llegan a explicar el grado de violencia que vive cada cultura.

A pesar de otro tipo de factores como genéticos, económicos, etc. la variable que mejor define el nivel de equilibrio emocional de una sociedad es el tipo de cuidado que dispensa a sus niños y a las personas de quien depende, su familia. Y nos encontramos entonces con 2 grandes grupos de modelos de crianza y de vida: violentos o pacíficos.

La diferencia entre ellos radica en el tipo de parto, la separación temprana madre-bebé, la existencia de lactancia prolongada o no, el respeto a las necesidades de los niños de día y de noche, el contacto piel con piel que se establece, el número de adultos-cuidadores por niño, la rapidez de respuesta ante el llanto,… y en definitiva, en si existe una crianza de apego o desapego.

Los pueblos poco afectivos con sus crías y con poco contacto piel con piel presenta altos niveles de violencia en la edad adulta. Sin embargo la agresividad es casi nula entre los pueblos que mantienen un contacto muy estrecho y continúo con sus hijos.

Los antropología han constatado este hecho innumerables veces, pero, por si quedaba alguna duda, la moderna psiconeuroendocrinología también lo ha confirmado y justificado: a menor contacto con un bebé, menos protegido y más temeroso se siente y más adrenalina segrega su cerebro. En cambio, a más afecto, contacto y amor, más se activan los circuitos cerebrales de la serotonina.

Teniendo en cuanta la plasticidad cerebral de los primeros años de vida, y cómo las experiencias modelan la arquitectura neuronal y la personalidad del adulto, el predominio de una u otra hormona crea individuos distintos. El contacto físico y emocional constante con la madre (la primera fuente de amor) es lo que asienta los sistemas cerebrales del placer y crea personas seguras, confiadas y amorosas. Cuando el niño no recibe el afecto que necesita se crea una cultura basada en el egocentrismo, la violencia y el autoritarismo.

Cada autor lo ha nombrado de forma diferente: desamparo aprendido, indefensión, aprendizaje de la impotencia, desesperanza, sumisión, … pero en el fondo todo es lo mismo: sufrimiento y resignación, que determinan una actitud fría hacia el mundo y hacia los demás y que sólo en determinadas circunstancias pueden ser revertidos.

Podríamos creer que todas estas teorías de las hormonas y el apego sólo funcionan con tribus remotas y no en una sociedad con mp3, cirugía estética, hipoteca y rayo láser. Pero no es así.

Esa adrenalina y agresividad nos define también a nosotros y explica el grado de devastación al que hemos sometido a la Naturaleza, el injusto orden internacional, las cifras de miseria y hambre, y la violencia entre los países y en el seno de las propias familias.

¿Cómo hemos llegado a esto? Aunque las explicaciones son múltiples, la más potente y brillante (para el sistema) ha sido perturbar la relación madre-hijo que la naturaleza ha previsto para velar por el desarrollo físico, emocional, intelectual y social de una persona.

Atacando el apego desde la raíz se consiguen ciudadanos vulnerables, siempre necesitados y anhelantes de algo más, desorientados, sumisos y dependientes de una sociedad consumista y devoradora.

Pero para lograr una ruptura tan radical se necesita un engranaje de diferentes actores que consigan cegar totalmente el juicio y el instinto de las madres. Lo consiguieron. Y estas son mis 15 acusaciones:

1. Acuso a la industria farmacéutica de haber convertido todos los procesos naturales de la mujer en enfermedades tremendamente rentables: menstruación, anticoncepción, embarazo, parto, lactancia, crianza y menopausia.

2. Acuso a la píldora anticonceptiva (y todos los productos hormonales en general en mujeres sanas) de haber alterado totalmente nuestro delicado equilibrio endocrino y de robarnos los mensajes intuitivos que llegan del inconsciente con las diferentes fases del ciclo menstrual femenino, por la relación entre ovarios, determinadas hormonas y actividades de hemisferios cerebrales. Este es uno de lo problemas de base sorprendentemente ocultado. Las mujeres no se desconectan en el parto de sí mismas por primera vez, sino que llevan años desvinculadas de la sabiduría femenina ancestral y más unidas a un laboratorio que a su propio cuerpo.

3. Acuso al negocio de la fecundación artificial de aprovecharse de las mujeres desesperadas por concebir y someterlas a dolorosos, caros y largos procesos, en vez de analizar las causas verdaderas (y subsanables) del fracaso en los embarazos, y que nos obligarían a replantearnos el ritmo y el estilo de vida que llevamos a todos los niveles.

4. Acuso a la industria de la alimentación de su macabra y eficaz estrategia para convencer a medio siglo de mujeres y conseguir que la leche de un animal (cuyo cerebro es mucho menor que el humano) tratada químicamente, suministrada en plástico, y por manos frías, muchas veces, haya suplido al calor, amor y el milagro de una teta blandita. Este triunfo económico ha significado una condena a muerte a millones de niños en países poco desarrollados, y alto riesgo de enfermedades, menos nivel cognitivo y desapego en los países ricos. Ausencia de lactancia significa ausencia de oxitocina y menos enamoramiento madre-hijo, y a partir de aquí una larga cadena de conductas artificiales.

5. Acuso al sistema obstétrico de haber convertido la normalidad del parto en patología, de haberlo medicalizado hasta el delirio de 50% de cesáreas en algunos países, de no haber respetado la extrema fragilidad del recién nacido y de haber convertido el sagrado acto del nacimiento en una mera extracción y manipulación de bebés.

6. Acuso a los pediatras de haber confundido sus creencias y prejuicios con la verdadera ciencia, de haber frustrado millones de potenciales lactancias exitosas con falsas normas, de haber convertido en enfermedad una pauta de sueño mamífera y de anteponer sus criterios a las recomendaciones de la OMS.

7. Acuso a los neurólogos y psiquiatras de sobre-diagnosticar la hiperactividad, y de drogar y anular a una generación de niños (a pesar de los constatados y denunciados efectos secundarios) con Ritaline/Rubifren: la cocaína pediátrica

8. Acuso a los psicólogos de medrar a costa de todos los errores del sistema en crianza, de no hacer honor a su nombre (psiqué=alma), de crear teorías que han justificado la continua domesticación de los niños anulando el leve instinto materno que quedaba (sobreprotección, falta de límites, permisividad por consentir demasiado, malcriar, etc.), y de haber inventado una falsa socialización temprana que no existe hasta mucho más tarde ( 6-7 años cuando queda establecida la lateralidad cerebral).

9. Acuso a los falsos gurús de crianza: Spock/Ferber/Valman/Estivill y secuaces conductistas de hacer apología de métodos de socio-tortura y vender insensibilidad, crueldad y falta de respeto hacia los niños. Si hubiese un Tribunal de la Haya Emocional, todos estos personajes habrían sido condenados por sufrimiento a la Humanidad.

10. Acuso a las feministas clásicas de haber mutilado a las mujeres humillando nuestra feminidad y maternidad, y de haber vendido a nuestros hijos por una falsa liberación que simplemente fue un cambio de lugar de opresión, y que perpetuó y potenció el sistema y los valores dominantes: masculinidad, competencia, depredación, jerarquía. Nunca hubo ninguna revolución social, sino un continuismo con otra cara. Sí es compatible el trabajo y la crianza, pero para eso hay que transformar el sistema y no abducirnos a nosotras y abandonar a las criaturas.

11. Acuso a las revistas femeninas de fomentar modelos de mujeres descerebradas, consumistas, siliconadas, hipersexuales que cuando tienen hijos se convierten en madres virtuales que atienden por control remoto a sus criaturas a golpe de Visa y continúan con su estresante vida sin inmutarse ni un tacón.

12. Acuso al sistema educativo de precocidad, de tener planes obsoletos que no responden a las verdaderas necesidades de aprendizaje a través del juego y la libertad de expresión, de fomentar la sumisión y obediencia e impedir los procesos de pensamiento independiente y creativos que permiten encontrar el propio camino en la vida .

13. Acuso a toda la sociedad de ser adultocentrista y haber excluido a los bebés y niños de la vida diaria, de infravalorar la maternidad y crianza considerándolo una pérdida del talento de la mujer pero sí valorar a ésta como productora dentro del sistema económico (ni como reproductora ni como cuidadora).

14. Acuso al estado de Bienestar de haber secuestrado la vida de los bebés encerrándolos en guarderías tempranas que se convierten así en una especie de “orfanatos de día” bien decorados, mientras obliga a sus dos padres a trabajar lejos de casa para subsistir en un modelo de vida asfixiante, de haber pasado del concepto de “se necesita una aldea para criar un niño” a la soledad y el desamparo de 8 bebés por cuidadora, de tener unas políticas de conciliación familiar-laboral miserables, de ausencia de ayudas familiares decentes, y evidentemente de haber creado una sociedad del malestar en la que según la OMS en el 2020 la depresión será la segunda enfermedad.

15. Y por supuesto, acuso a las mujeres de no escuchar su corazón ni su instinto, de haber sacrificado a sus hijos para que el sistema los devore (porque ellas ya lo estaban), de acceder a la maternidad y parto con muy poca información y por tanto con una actitud de niñas dóciles que delegan su papel en los demás, de no luchar o exiliarse de este injusto modelo económico ni siquiera dentro del hogar, sino de dirigir la rabia y frustración (consciente o no) contra sus hijos, insensibilizándose ante su llanto y llamadas nocturnas, de obsesionarse por el adiestramiento y las normas (que en el fondo les ayudan a ellas a tener una estructura y orden y a desculpabilizarse de su abandono real), y de centrar todas sus fuerzas en aspectos externos al hogar.

Estos 15 agentes han hecho que llevemos varias décadas con una crianza impregnada del espíritu light de Herodes: subestimar la importancia de satisfacer plenamente los instintos y necesidades de la infancia, y han creado una sociedad DES-MADRADA, no amorosa, no segura de sí misma, no empática con los demás, que es la causa del estado actual de la Tierra.

Afortunadamente esta situación nunca ha sido 100% generalizada y siempre ha habido pediatras, neurólogos, ginecólogos, comadronas, psicólogos, revistas, colegios y madres y padres disidentes de la crianza oficial, que han sufrido muchas burlas, incomprensiones y zancadillas sociales, pero que han mantenido la luz encendida para todos los que venían detrás con los ojos abiertos.

Ese modelo de desapego nos ha obligado a estudiar e informarnos en profundidad (a veces más que muchos profesionales), nos han obligado a citar continuamente a la OMS, a husmear en los estudios antropológicos, a entender el efecto del cortisol y la alteración de la amígdala, a comparar diferentes culturas, a conocer las ayudas de maternidad del norte de Europa, etc. Pero nos han hecho fuertes.

Y por ello, ha llegado la hora de dejar de justificar la crianza mamífera como preferencia caprichosa personal, y de trasmitir que es la única salida posible para el planeta. Y podemos gritar con orgullo que las evidencias científicas, el instinto, la historia del mundo, el corazón y la Ética están de nuestro lado.

Estamos en un NUEVO PARADIGMA que es el de la maternidad consciente, vocacional y amorosa en total consonancia con otras transformaciones sociales: alimentación más sana, respeto y preocupación por el medio ambiente, auge de las medicinas naturales y alternativas, energías verdes, nuevas formas de espiritualidad, etc.

La pregunta ahora no es qué tipo de crianza eliges, sino en qué tipo de mundo quieres vivir: en el actual de niños y padres separados, dominio de la adrenalina y la frustración, o en un mundo de oxitocina, amor, fusiones emocionales y bienestar.

La Política tendrá que hacer sus deberes y subir el PIB de ayudas a familias del 1’1% actual (en España) a más del 2% que es el nivel europeo, aumentar la baja de maternidad, fomentar la creación de espacios familiares, grupos de maternidad y ayuda mutua en el cuidado para compensar el aislamiento y soledad de tantas familias en nuestra sociedad, etc.

Pero las que verdaderamente debemos cambiar el estado de cosas y la mentalidad social somos nosotras: las propias mujeres.

La mujer que gesta y trae al mundo un hijo también gesta de alguna manera la sociedad. En su embarazo, parto, lactancia prolongada y apego con su hijo se gesta la salud física, emocional del niño, su capacidad de amar, de relacionarse con el mundo, su respeto a la vida, su alegría de vivir y su dignidad. Esto es sencillamente: PODER, y, para evitar que lo tengamos, han hecho todo lo posible por desapegarnos de nuestros hijos, ya que los humanos criados de esta manera son sabios y no comulgan con un modelo de sociedad basado en tantas mentiras e injusticias."


Artículo copiado del blog maternidad continuum...

La lactancia es el acto más subversivo contra la sociedad actual: es gratuita, crea hijos sanos y felices, colmándoles el estomago, el corazón, los chakras y el alma. En la lactancia hay una parte que todavía no nos han explicado y es la LACTANCIA CUÁNTICA, la unión entre el bebé y el Universo a través de la madre. La lactancia es la alquimia de la vida y es la transmisora del conocimiento ancestral de millones de mujeres a través de una cadena energética de amor. Por ello, hay que defenderla, normalizarla y apoyar su uso como medida prioritaria.

Ahora parece que somos pocos, como una insignificante ola en medio del océano, pero seremos millones, y esa ola se convertirá en un tsunami que cuando llegue a la costa arrasará el Sistema. Los nuevos tiempos nos acompañan.

Otro mundo es imprescindible y está al alcance de la mano con tan sólo tres requisitos: oxitocina, apego y conciencia.

jueves 15 de octubre de 2009

El maltrato de género más peligroso es el que no se ve



Érase una vez un país en el que las mujeres hechas y derechas dejaban de serlo aproximadamente en la semana 2 de su primera gestación. Ya nunca volvían a ser ciudadanas de primera categoría. A partir de este momento se sucederían todo tipo de reproches hacia su persona; curiosamente por los ginecólogos y matronas que las atendían en las consultas llamadas de salud del embarazo. Se las trataba bruscamente y sin educación, regañándolas por haber comido demasiado o demasiado poco, por hacer mucho ejercicio o no guardar bastante reposo, agobiándolas con predicciones apocalípticas de placentas demasiado bajas, líquidos insuficientes o excesivos, niños que engordaban a un ritmo frenético o no engordaban en absoluto, y todo aquello siempre era culpa de la gestante. Así que las futuras madres, deseosas de que sus hijos estuvieran a salvo, tragaban con todas estas reglas, con los ataques personales, y no reclamaban cuando el ginecólogo apuntaba la altura uterina, el peso o la tensión sin siquiera levantar la mirada y menos sus sagradas posaderas del sillón despidiéndolas con un “a ver si para la próxima visita no engordas tanto”.

Pero lo peor era que aquellos no eran casos aislados, era lo normal y toda la sociedad lo percibía como correcto. Todo esto tenía una razón, y es que así llegarían totalmente infantilizadas y faltas de sentido crítico al final del embarazo, acatando sin rechistar cualquier disposición médica, aunque fuera claramente en contra de su salud y la de su bebé.

Para el parto ya estaban completamente ganadas para la causa, convencidas de que la inducción el lunes por la mañana (aunque le quitaran varias semanas de gestación a su hijo y luego ingresaría en neonatología para suplir los días que faltaban en su desarrollo) era lo más conveniente para ellas (y para el hospital), de que los dolores provocados por la oxitocina artificial eran el merecido castigo por no dilatar (pues aun no era el momento para que naciera su hijo), de que obligatoriamente se les tenía que subir encima una matrona de 100 kilos, ya que ellas no sabían empujar (¿y cómo podrían hacerlo?, si estaban tumbadas boca arriba, desprovistas de la fuerza de la gravedad) y de que la episiotomía era imprescindible para que saliera su hijo (en el brevísimo plazo que establecía el protocolo del hospital, no fuera que el paritorio se ocupara demasiado rato y atendieran menos partos al mes).

Hace relativamente pocos años se dispuso un caramelito para distraer a las féminas y de paso, ganarse su confianza. Esto se llamó inocentemente epidural, y tenía doble ventaja, porque las propias mujeres hicieron la mejor publicidad, ensalzando sus supuestas virtudes y sin publicitar los contras (como hacen todos los grupos sometidos cuando se les brinda un poco de atención) y además permitía realizar todas las prácticas habituales impunemente, porque la parturienta no debía sentir nada.

Y como no sentían nada, se les podía romper la bolsa sin preguntar (para recoger el líquido cuando viniera mejor a los turnos), suministrar oxitocina artificial diciéndoles que era suero, prohibir moverse de la camilla (para que no tuviera que acudir una matrona a recolocar los registros), aislarlas del acompañante (para que no hubiera testigos de su iatrogenia), manipular las zonas más íntimas de su cuerpo con brusquedad (porque el equipo tenía prisa en acabar), sostener a su niño lejos de ellas (porque ellas no sabían cogerlo adecuadamente). Vamos, se permitía casi cualquier cosa. Pues todo esto dolía (sobre todo a posteriori) y provocaba muchos problemas físicos y psíquicos (la famosa depresión postparto, que también era culpa de la mujer, no de la desatención de los obstetras y matronas, por supuesto).

Y sí, efectivamente, este país es España. Cada día se producen más de 1300 nuevos casos de violencia contra las mujeres, concretamente contra las que se encuentran de parto.

Hace mucho que se sabe que la mejor manera de controlar a un grupo de población es doblegarlo en aquellos momentos en que más indefenso está.

Cada vez que se le dice a una puérpera “pero ¿de qué te quejas?, si tienes un niño precioso” o “hija, ¿qué te pensabas que era tener hijos?” o bien “no llores por los puntos en tu vientre (o en tu periné), que se los dan a todas” estamos perpetuando el maltrato, estamos normalizando una situación de sumisión y eliminando cualquier posibilidad de objeción.

Pensemos en ello cuando nos llevemos las manos a la cabeza ante los casos de ablación genital de países tan lejanos. Quizá estemos más cerca de lo que creemos.


GRACIAS Eowyn - Mami del foro Crianza Natural.

Aunque originalmente esta referida a España, bien se podría poner Argentina, también México Tatty...

viernes 2 de octubre de 2009

Porque no castigar

Porque no castigar, sacado de Criar con el Corazón
1- Porque los castigos enseñan que la conciencia es algo externo, impuesta. Y las razones para hacer el bien deben estar dentro de uno mismo. Así, minusvaloramos la capacidad de los niños de saber cumplir las normas y les hacemos perder la confianza en sí mismos.

2- Porque enseñan que se deben cumplir las normas para no recibir el castigo y no porque haya una razón en la propia norma. Por tanto, cuando desaparezca el castigo, desaparecerá el cumplimiento de la norma.

3- Porque es muy difícil ser justo con los castigos, porque no son iguales las situaciones. Además, siempre hay un margen de error, el acto es evaluado y enjuiciado desde fuera y las más de las veces falta información. Por otra parte, los castigos pueden ser injustos porque inciden en el resultado de una acción y no en la causa que ha llevado a esa acción.

4- Porque es muy difícil establecer límites en los castigos: a mayor delito, mayor castigo... ¿hasta dónde? Si siguen sin cumplir las normas, ¿qué vamos a hacer, matarlos?

5- Porque, una vez cumplido el castigo, la contricción desaparece. Ya no nos sentimos mal por haber errado, porque hemos pagado. Esto apaga la propia conciencia.

6- Porque se imponen, nacen del poder, de la fuerza y resultan humillantes y alienantes. Además de enseñar la ley del más fuerte, no deja de ser un ejercicio de violencia y la violencia genera violencia. Como un grito, como un tortazo, un castigo es la prueba obvia de q el q lo impone se quedó sin argumentos, se siente desarmado y es solo por la fuerza q se considera con capacidad para imponer su criterio. Es el momento justo, en q como madre o padre, dejarás claro a tu hijo q nunca debió tenerte tanta confianza:
a. no eres alguien a quien confiarle tus errores, puede haber represalias
b. no eres alguien con plena capacidad para dar respuestas y, cuando te quedas sin ellas, eres capaz de reaccionar violentamente

7- Porque generan rabia y ganas de venganza en el niño. Se bloquea con esos sentimientos y le impiden aprender que lo que ha hecho no ha estado bien. Siempre se ven los castigos como algo injusto o desproporcionado y eso da más motivos para seguir insistiendo intentando que no te pillen (a menos que el castigo sea tan duro que no lo haga por miedo y una relación basada en el miedo es funesta).

8- Porque el castigo implica culpa, y no queremos niños con sentimiento de culpa, sino con sentido de la responsabilidad

9- Porque el castigo desvía la atención del niño de su propia acción (más o menos inadecuada) y la traslada a la acción paterna del castigo. De ese modo el niño concentra sus esfuerzos, bien en algún tipo de venganza o bien en como evitar que le pillen la próxima vez. El castigo obliga a los niños a ser mentirosos (aprenderán a maquillar sus errores) y, por tanto, deterioran la relación de confianza con los padres.

10- No deja lugar a actitudes empáticas y ocupa el lugar de una actitud creativa donde se debería buscar vías alternativas a la situación.

11- Busca corregir la conducta y eso implica una situación de constante "vigilancia" del castigado.

12- Implica una valoración de la persona que hay detrás de esa conducta ("has sido malo"), con sus correspondientes mensajes calificativos implícitos y explícitos. En situaciones grupales pone de manifiesto quién es "mejor" o "peor".

13- En el caso de niños menores de 5 años, no pueden ponerse en el lugar del otro, no prevén consecuencias y no se dominan, así que el castigo es injusto puesto que no son responsables.

Situaciones donde parece aceptable alguna forma de castigo:

1- Situaciones límite de peligro: quizás sea la única forma de pararlos. Esto se aplica sobre todo al colegio, donde hay muchos niños con un solo profesor.
2- Sufrir las consecuencias directas del error: es educativo porque enseña que nuestras acciones tienen consecuencias que nosotros mismos debemos resolver.
3- El malestar y enfado que produce una mala acción son legítimos y no hay porqué ocultarlos: también es un castigo.

Lo mismo se aplica a los premios.

lunes 21 de septiembre de 2009

aquí estoy

No tengo un tema en especifico para este post, es mas ni siquiera crei que hubiera posibilidad de un post nuevo en este blog, antes recuerdo que este blog era mi vida, eran mi vida tambien los lectores, los escritores de otros blogs y en la enorme blogosfera encontre amigos y encontre hasta lugares donde se me pidio escribir, luego poco a poco me fui encontrando con menos tiempo y con menos ganas de entrar en el circulo vicioso, si lees otros blogs entonces comentas, ellos en recompensa te comentan de regreso y te hacen sentir importante o tal vez talentosa, de nuevo agradecida te metes a sus blogs y aunque no tengan nada que ver contigo o carezcan de talento o de siquiera bonitos colores les comentas, claro se repite el circulo vicioso y de pronto te ves leyendo 35 blogs.
No se si la experiencia sea igual para los demas pero para mi asi fue, sinceramente me harte, y me aburri, me sincere conmigo misma y me di cuenta que no tenia nada que ver con la mayoria de las personas que leía, luego tambien me di cuenta que de amigos nada, que simplemente era una ilusión creada por la familiaridad de los temas planteados en los blogs de cotidianeidad. La intimidad que se crea confunde y se siente una rete honrada de ser aceptada por los blogstars, ellos y ellas, grandes blogueros que tienen chorromil comentarios y visitas, pero no es real, tienes que estar constantemente dando y nunca recibes, eso a la larga cansa y cansa mucho.
Después de estar separada de este mundo tanto tiempo me siento un poco mas relajada, me siento mas libre para leer blogs y no me siento comprometida ni a comentar ni a volverme fan de nadie.
Entiendo que toda esta experiencia es únicamente mía y que es susceptible a ser una real exageración y una real pendejada.
Mm pues me siento lista para volver a escribir, me había tomado un largo tiempo para ajustar ciertas ideas en mi cabeza, creo que ahora ya estan en su lugar, ahora me falta encontrar la manera de expresarlas, poco a poco también me sentiré lista para escribir en otros lugares.
Bueno pues eso, que estoy de regreso.

frases de niños

(lo copié de cn)

ADRIANA, 3 años

Adriana, al meterse por primera vez en una piscina en la que hacía pie, exclamó: «¡Hala, esta piscina sí que tiene suelo!».

Alejandro, 5 años

Alejandro todos los días le quitaba dinero a su padre de la cartera. Un día su padre le pilló y le preguntó: «¿Qué haces? ¿Me estás robando?». Alejandro le respondió: «No lo estoy robando, me lo estoy encontrando».


Manu, 7 años

El padre de Manu le hizo una sopa para cenar y le dijo:«Cómetelo, que está muy rico». El niño tomó dos cucharadas y le contestó: «Papi, tú y yo tenemos gustos distintos».


Juana, 5 años

Un día Juana intentaba ponerse las zapatillas sola, y le preguntó a su madre: «¿Ésta en qué pie va?». Su madre le contestó: «En éste». Y la niña dijo: «Vale. ¡El otro no me lo digas!»..


Mario, 4 años

Mario estaba hablando un día con su madre sobre lo que quería ser de mayor. Su madre le preguntó: «¿Cómo te gustaría trabajar: de pie, como tu tío Javi, o sentado, como Jordi?». Mario, viendo a su abuelo en el sofá, dijo: «Tumbado, como el yayo».


Leo, 5 años

Leo, un día que estaba muy enfadado porque su madre no le hacía caso, le dijo: «¡Yo nací de tu barriga, sé todo lo que piensas!».


Eloi, 5 años

A Eloi lo estaba cuidando una amiga de sus padres. Cuando iban hacia casa, ella le preguntó: «Eloi, ¿tienes frío?». Y él le contestó: «No tengo ni frío ni calor, estoy del tiempo».

Jairo 3 años
Un día dijo Jairo: 'Cuando sea mayor, si tengo bigote, me llamaré Paco'

Carlota 5 años
Los padres de Carlota se fueron a China de vacaciones, así que ella se quedó con su abuela. Cuando volvieron, lo primero que dijo Carlota nada más verlos fue: 'Ahora tenéis que tener otro niño, y así, en el siguiente viaje, nos vamos los tres y el pequeño es el que se queda con la abuela'

Hugo 4 años
Hugo preguntó a su madre: 'Mamá, ¿cómo salí de tu barriga?'. Y su madre le respondió: 'Pues primero salió la cabeza, después los hombros, luego el cuerpo y al final las piernas'. Y dijo Hugo, asustado: 'Mamá, ¿pero es que salí destrozado?'


Marta 4 años
Marta había oído hablar a su hermano mayor de que el hombre venía del mono, así que le preguntó a su madre: 'Tú, mamá, cuando eras mono.. ¿ya llevabas gafas?'

Tomás 6 años
Un día Tomás le preguntó a su madre: 'Si quieres ser torero, ¿el toro hay que llevarlo o te lo dan allí?'


Nacho 6 años
Una mañana, cuando su madre lo despertó para ir al cole, le dijo Nacho: 'No quiero ir más al colegio. Bórrame'. La madre le contestó: 'Pero si ya no te puedo borrar, tienes que ir todos los días'. Nacho, con cara de asombro,
preguntó: '¿Es que me habéis apuntado con boli?'


Manuel 3 años
En la escuela infantil a la que va Manuel también hay bebés. Un día estaba mirando cómo uno de 10 meses pasaba las páginas de un cuento mientras balbuceaba sin parar, y le dijo a su profesora: 'No me gusta nada cuando lee en inglés'


Alan 3 años
Alan iba con su madre en el metro de Barcelona cuando subió un chico negro. Alan miró a su madre y le dijo emocionado: 'Mira, mamá, ¿quién es?'. Su madre le contestó 'No sé, Alan'. Pero él insistió: 'Que sí, mamá, ¿quién es?'. Alan, al ver que su madre no contestaba, le dijo gritando: '¡¡Mamá!! ¡¡¡Eto'o!!!'


Marta 3 años
Una noche, mientras todos dormían, Marta se acercó a la cama de su madre y le dijo: 'Mamá, mamá he hecho pipi, pero no he tirado de la cadena para no despertarte, ¿vale?'

Claudia 4 años
El padre de Claudia se agachó para atarle los zapatos, y la niña, al verle la coronilla sin pelo, exclamó alucinada: '¡Papá, tienes carne en la cabeza!'

Daniel 5 años
Daniel estaba demostrándole a su madre que ya sabía deletrear palabras, como 'veterinario', así que empezó a decir: 'B, e, t'.. Su madre le corrigió: 'No, Daniel, B no, V'. Y el niño respondió'¡Sí, hombre, uveterinario va a ser!'

Isaac 4 años
Isaac iba corriendo, tropezó con su hermanita y la tiró al suelo. Su madre le dijo: 'Isaac, ¿qué le tienes que decir a tu hermana?'. E Isaac respondió: 'Que se aparte'

David 5 años
Un día les dijo a sus padres: 'Y vosotros, cuando yo tenga novia, ¿dónde vais a vivir?'

miércoles 8 de julio de 2009

Curando la herida de la cesárea

Mitología de la cesárea (desde el útero al infierno y vuelta al mundo)

Curando la herida de la cesárea



Desde que empezó a interesarme el tema, el parto ha pasado de ser básicamente una expresión activa de las mujeres a ser un acto médico mediante el cual se extrae al bebé. Cuando tuve mi primer hijo, la tasa de nacimientos por vía abdominal no superaba el 10%. A finales de los noventa, la tasa de cesáreas oscilaba entre el 20 y el 40%, dependiendo de si el hospital realiza docencia o no. Si es un hospital docente, la tasa de cesáreas suele ser más alta. ¿Qué es lo que estamos enseñando?

Mi reacción inicial al comprobar como se robaba el nacimiento a las familias para dárselo a los expertos fue la rabia, la indignación, y el enfado que me llevaron a querer hacer algo sobre la epidemia de cesáreas. Mezclada con estos sentimientos estaba mi creencia de que todo en esta tierra sirve para el crecimiento de las almas, todo, incluido las cesáreas. En mi deseo de cambiar la manera en que se hacían las cosas, estaba permitiendo que el problema siguiera igual. A nadie, y menos a una cultura, le gusta que le cambien desde fuera. A mi no me gusta nada que alguien intente cambiarme, y a los médicos tampoco les gusta que yo pretenda cambiar la obstetricia. De hecho, creo que la única persona a la que le gustan que le cambien es al bebé cuando tiene el pañal sucio.

No, antes de que yo pretenda cambiar a nadie, hay una pregunta que deberíamos hacernos. La pregunta es ¿de que puede servir el que haya una epidemia de cesáreas? La cesárea le sirve al alma del mundo de la siguiente forma. Las madres a las que se les hace una cesárea incian un viaje mítico. Para explicar este mito, o la dimensión transpersonal de la cesárea, os voy a contar una vieja historia. De hecho es un relato de la Antigua Babilonia. Cuando escuché esta leyenda, enseguida lo relacioné con la experencia psicológica de las mujeres que han tenido una cesárea. Escuchar el relato del descenso de Inanna a los Infiernos nos recuerda la dinámica emocional de las mujeres que han sufrido una cesárea. Podemos entender desde una perspectiva más amplia como puede cambiar el mundo a traves del viaje que realizan las mujeres en el parto, sea por el camino fácil o difícil, y ver el camino para la recuperación. Lo más fascinante del mito es como nos permite ampliar nuestra comprensión y que esta perspectiva siga creciendo. Bajo la luz del mito de Inanna, podemos transformar la epidemia de cesáreas de algo puramente misógino en otra oportunidad que tienen las mujeres de profundizar en su alma y convertirse en sanadoras.

A Inanna se le pide que abandone el mundo y descienda a los infiernos. Cada vez que atraviesa una puerta en su descenso debe hacer una ofrenda. En las primeras puertas se quita sus objetos externos: las joyas, la corona, el velo, la gargantilla. Conforme desciende pierde su vestido, sus medias, su ropa interior, se quita todo. Debe ir más allá aun para poder descender en la profundidad. Se arranca entonces la piel, los músculos, las vísceras, hasta que sólo quedan sus huesos que son colgados en el rincón más remoto del infierno. He aquí Inanna, la Reina del Cielo, reducida a un saco de huesos en lo más bajo del infierno. Esta historia encierra un misterio central: sólo cuando la Reina de la Muerte da a luz en el infierno se permite que Inanna inicie su viaje de regreso. Se pone sus vísceras, sus músculos, su piel. Luego viste su nuevo cuerpo con sus prendas, su vestido, su gargantilla, su velo, su corona y sus joyas. Cuando emerge del infierno lo hace con un cuerpo renovado espiritualmente y radiante por haber viajado a la profundidad. Ahora es en verdad la Reina del Cielo, por que ha conocido y trascendido el infierno.

Cuando una madre es convencida o incluso obligada a someterse a una cesárea se convierte en una ofrenda de sacrificio igual que Inanna: debe descender por debajo del nivel egoico de consciencia al lugar donde el mundo terrenal deja paso al alma. Es una víctima en el sentido original de la palabra, sacrificandose a si misma por el bien de su hijo. Al menos esa es la historia que les cuentan a muchas madres que han tenido cesáreas, sea cierto o no (lo de que la cesárea salvó la vida de sus bebes). La madre ofrecerá su cuerpo, su mente y su alma al sacerdote/médico en el altar de la obstetricia si esto puede ayudar a su bebé. La anestesia alterará su nivel de consciencia, su alma viajará por el subconsciente. Será desnudada, su piel, sus músculos, sus vísceras serán manipuladas para que de a luz por cesárea. Una vez que despierte podrá reclamar un nuevo cuerpo espiritual, una vez, claro está que haya integrado el namiciento y comprendido de que le sirvió a su alma el que su hijo naciera por cesárea.

Cuando las madres que se preguntan "¿de que sirve la cesárea?" se queden sin respuestas, tendremos la oportunidad real de curar la epidemia. Sino, estamos intentando cambiar el sistema desde fuera. Mi impresión es que cuando las madres dejen de verse como víctimas y empiezan a verse como anadoras, o chamanes, habrá menos cesáreas en la comunidad. Si por el contrario siguen sientiendose heridas, culpables, avergonzadas de su experiencia en el parto, serán menos efectivas para cambiar la manera en que nuestra cultura da a luz.

Cuando una madre que ha sido abierta empieza a sentir que su cesárea fue un viaje iniciático y se permite explorar los aspectos más profundos de la curación se libera una cantidad enorme de energía psíquica. Reprimir o negar el trauma requiere muchísima energía pero una vez que la experiencia se integra (es decir, se siente, se expresa y se libera) toda la energía que antes se utilizaba para defenderse se libera para la acción creativa. Una madre que se sienta bendecida, incluso si ella nunca habría pedido de manera voluntaria la "bendición" de la cesárea ni volvería a pasar por ella, es más efectiva para educar a las demás, que una madre que se siente culpable y herida. Cuando Inanna emerge, lo hace radiante por su viaje a la oscuridad.

Comparto este mito del descenso de Inanna porque es un arquetipo inusual de madre: la que se ha
enfrentado a la Muerte en el Parto y ha salido indemne. Las madres que dan a luz de manera natural conocen ese sentimiento de pelear con la Muerte por el alma del bebé que tiene que nacer, las madres que sufren la cesárea conocen algo de la sombra del alma que una vez que se hace consciente servirá de matrona y de guía para todas las mujeres en el parto. Cuando una mujer da a luz conscientemente a menudo exclama: "Ahora sé que puedo hacer cualquier cosa". En ese glorioso momento, la mujer defiende su derecho pertenencia por el parto a la nueva especie de la evolución -el Homo Divinus- la de los humanos que son dueños de su propia experiencia. Cuando la mitad femenina de la humanidad recuerde esto, no me imagino como será el mundo. Si no se nos maltrata a las madres en nuestro momento más esencial de creatividad, y si incluso cuando la cesárea es necesaria la madre vive la cirugía como un viaje del alma, se alcanzará el equilibrio. Sin víctimas, sin opresores. Sin opresores, sin víctimas. En la historia de Inanna queda claro que ella eligió bajar a los infiernos, de la misma manera que las madres aceptan su destino en el parto: sin victimizar a la Diosa en este milenio.

Así es como yo veo a las madres: todas son diferentes rostros de la Diosa. El rostro de Inanna me ha saludado cada vez con más frecuencia en numerosos nacimientos de la últimas generaciones. Tiene un rostro firme, fuerte, y las huellas de su sufrimiento y su alegría se reflejan alrededor de su ojos y de su labios. Habla apasionadamente, como la lava su mensaje que fluye más allá de sus palabras y el sonido de su voz es pura calidez. Nunca cesa de percibir, ella capta las ideas de aquí y de allá para alimentar el futuro. Gracias a su viaje conoce bien la oscuridad, está acostumbrada a los matices, a las sombras y la penumbra, a las claves para ver más allá. El rostro de Inanna siempre me invita a profundizar, a ir más lejos. Ella ilumina los pasadizos más dificiles, y nos enseña a atravesar cada uno de ellos de la mejor manera. Frente a frente con Inanna, veo a las madres del mundo entero, practicamente siempre pariendo de manera natural, porque las cesáreas ya no le servirán al mundo. De esto nos sirve ir al infierno y regresar, para aclarar el camino a las proximas generaciones de manera que el nacimiento pueda iluminar los rostros antiguos y nuevos de la Diosa.

Dedicado a Janice, sanadora extraordinaria. 10 de Enero de 1997

Copyright © Jeannine Parvati Baker


Traducción de Ibone Olza

martes 23 de junio de 2009

la profundidad de parir

Esto lo escribió Cristin en respuesta a un desahogo por un parto traumático, me pareció hermoso y muy cierto todo lo que dice, así que con su permiso lo copio aquí por si puede ayudar a alguien más:
El parto es un trauma, alguna habrá que diga que no lo pasó mal, pero son la minoría, la ralidad es que nadie te prepara para lo que se te viene encima, como se pare continuamente se comete el error de banalizar, cuando la realidad es que es una experiencia que te sobrepasa, que te pone del revés, es una pequeña muerte, el dolor rompe todas tus defensas, te desnuda frente a la verdad de que no eres dueña de tu vida, te asusta... no, en realidad te acojona....te vuelve completamente vulnerable, y te ves de repente en una frecuencia que no habías ni intuido que existía, tan a salvo estamos siempre que nos sentimos poderosos, creemos que tenemos el control, creemos que tenemos derechos.... y no recordamos que es un milagro estar vivo, que es un privilegio que no nos pertenece... recuerdo que tras el parto alguien vino a mi habitación comentando como de pasada la última noticia del telederiario, sobre que un hombre había quedado atrapado vivo en su coche en un accidente y que para cuando lograron ir a rescatarlo había muerto... ese tipo de noticias que escuchamos sin oir tantas y tantas veces... pués recuerdo que en ese momento, la noticia me heló la sangre , me metí por un momento en la cabeza de ese hombre anónimo, sentí algo muy raro, como si estuviera en su pellejo casi pude oler su miedo ante el dolor, la soledad de sentir la muerte cerca sin nadie a quien asirse... me dió mucha mucha tristeza por él... y me chocó sentir así porque lo normal es quedarse en el dato y ya está, no trascendemos los hechos, no conectamos con las emociones de la gente, jamás estamos en esa sintonía tan abierta y tan empática, jamás estamos tan fuera de nuestro ego como en ese momento, en el que nos hemos disociado de nuestro cuerpo, del que nos hemos distanciado sin saberlo, ante su traición al hacernos sentir tanto dolor, la maternidad te abre una ventana en el alma, le concede protagonismo, nos hace ver por primera vez la vida con sus ojos.... los del alma, no los del cuerpo, por primera vez ves la realidad, eres mejor persona, más empática, más consciente, más vulnerable, más humilde...
Pero el problema es que no estamos preparados, y la experiencia se nos queda grande, nos quedamos con el miedo, con la humillación y el rencor que hemos sentido al necesitar tanto de la gente y sentirla tan lejana, nos olvidamos de que ellos como nosotros cuando nos sentimos seguros, no estamos en esa sintonia... no podemos culparlos de ser solo expectadores, a nosotros nos ocurre igual, el olvido nos permite continuar con la vida, con el día a día.
El miedo abre puertas, derriba muros, te deja desnuda, y tiritando... pero cuando pasa, tu ego se olvida facilmente, y vuelve a querer tomar el control, te pide que te enfades, que busques culpables... yo descubri que no los hay. si te han hecho cesarea ese será el problema, si no te la hicieron será ese otro, si intervinieron porque lo hicieron, y si no por desidiosos... cuando la única cosa que podríamos reprochar a la gente de veras es no haber sintonizado con nosotros, no habernos acompañado en nuestra soledad, no habernos querido hasta el punto de convertirse un poco en nosotros para haber así podido compartir la carga de ese momento, seguro que recuerdas más los gestos que las acciones, las palabras que las maniobras... lo que realmente les reprochas es su falta de amor...
pero si eres objetiva sabrás perdonar, porque es lógico que no estemos siempre en esa sintonía que te comento, ¿te lo imaginas?, uff no podríamos superar las tristezas del mundo...
Pero se ve que esa apertura emocional viene con el lote de la maternidad, se ve que es necesaria para capacitarte en el cuidado de otro ser humano, uno que va a depender absolutamente de tí, sin ese sentimiento nos los protegeríamos igual, el amor de madre ese del que hablan... ¡porqué te cres que es tan fuerte, tan especial, tan sobrehumano?

Yo siempre he dicho que todo el mundo debería parir, sobre todo los hombres, todos deberíamos pasar por esa experiencia, el mundo sería sin duda un lugar mejor. A ver quién tenía huevos de quitar vidas despues de haberla dado, después de haber sentido el milagro que conlleva y haber experimentado la piedad ante el dolor universal que nos iguala... sentiriamos todos más lástima del ser humano y menos rabia ¿no?

lunes 25 de mayo de 2009

las cesáreas

leyendo el blog de madre reciente y su último post donde habla acerca de las diferencias entre cesárea y parto me insipiré para este post donde como ni quien comente ni quien se ofenda puedo realmente poner todo lo que yo creo, basado claro en lo que he leído, en lo que me han dicho gines y parteras y en MI experiencia.
como algunos saben mi primera hija nació por parto vaginal, a pesar de la episiotomía o del dolor nada se compara con la cesárea, la cual fue mucho más dolorosa, mucho más difícil de recuperar y claro en la que sentí el peor miedo.
muchas conocidas prefieren cesárea porque dicen que no duele....me parece una decisión basada en la ignorancia y el egoísmo, uff la ignorancia es enoorme, vamos a hacer ricos a los gines porque nos han convencido que parir es algo que nadie puede resistir....si no son chilaquiles me dijeron por lo menos 4 de estos doctores cuando me adentré en la búsqueda del parto natural y al parecer útopico de esta época.
porqué las llamo egoístas? pues porque si decidimos tener hijos tenemos que hacer lo que sea mejor para ellos, un parto vaginal y lo menos instrumentalizado posible es lo mejor.
claro que las cesáreas y episiotomias, y forceps y etc están hechos para salvar a los bbs o a las mujeres en caso de emergencia, pero aquí la palabra clave es esa, EMERGENCIA.
me dicen no juzgues...pero no puedo no hacerlo cuando programan cesáreas porque quieren que sean de un signo zodiacal en particular (que estupidez), o porque quieren que nazcan más bonitos...aa no eso si que no es egoísta (leáse con sarcasmo), o porque no quieren que su vida sexual se vea afectada :S
en primera la vida sexual después de un parto obvio es diferente pero no por eso es peor...si no se practicaran episiotomias solo por rutina entonces aún sería más fácil, pero el sexo después de una cesárea es mucho más tardado y en muchos casos más incómodo...
recuerdo que cuando estaba entrando al quirofano en mi cesárea le dije a mr. barbas, aaay es que no entiendo porque las mujeres viven esto sin miedo, me van a abrir la panza estoy aterrada, cómo le hacen para ser tan valientes? él me contestó diciendo que las mujeres que no tienen miedo es que tienen poca consciencia de sus cuerpos, cuánta razón, como programar una cirugía sin tener una pizca de miedo? pues claro no tienen una real conexión con sus cuerpos, no tienen idea de lo que va a suceder y claro prefieren una cesárea porque eso las aleja más, se insensibilizan mas, no se tienen que enfrentar a si mismas y al dolor.
Como dice Laura Gutman, una cosa es el dolor y otra muy distinta el sufrimiento, en mi cesárea sentí dolor, y sufrí, con mi parto sentí dolor pero jamás sufrí...
Es hora de cuestionarnos la raíz de nuestras decisiones, es hora de reconectarnos con nosotras mismas con nuestros cuerpos, si nos sentimos atacadas con las luchas pro parto respetado es porque en el fondo sabemos que el miedo y el egoísmo nos están ganando...

sábado 23 de mayo de 2009

provecho!!!

Los que son asiduos a la condesa conocerán a la famosísima señora de los collares:

Se te aparece de pronto y te empieza a vender unos collares y pulseras que saca de su ya famosa cajita.
te los vende bastante mas caros de lo que realmente deberían ser y cuando amablemente (a pesar del hartazgo de estar rechazando vendedores cada 5 min...arg los inconvenientes de andar por la condesa) le dices que no te interesan empieza con la historia triste de su vida, de nuevo rechazas la oferta y empieza a enojarse...te alejas y te sigue....uff me ha seguido por todos lados...cajeros, tiendas, una vez hasta mi ex casa!! pero bueno cuando por fin la convences de que te deje en paz, qué sucede?
te dice con toda la mala leche del mundo
PRROVECHO!!! (léase con cara de estreñimiento)

Igual es un post rete menso aaay pero quería saber cuantos la han conocido...
que me ha tocado saber de miles de celebridades que la han visto....


sábado 16 de mayo de 2009

ahora si hablando en serio

cuantas veces en nuestra juventud nos sentimos lo suficientemente poderosos como para irnos a luchar por lo que creíamos estaba bien? por nuestros ideales?
cuántos de nosotros nos creímos los mas idealistas, preparados, versados en el tema?
muy pocos llevaron todos sus ideales a hechos mas realistas, pocos trabajaron por el cambio, y aún menos pocos fueron valientes en mantener su causa y vivir de alguna manera fuera de la sociedad...
lo menos menos son las mujeres que están ahí, las cuales están a veces tan preocupadas por el rollo político que pierden su lugar como mujeres, su individualidad y su femineidad.
a qué me refiero con esto? pues a que luchan por ideas hechas por y para hombres, en donde la maternidad, y la verdadera igualdad de derechos queda nulificada.
cuántos casos conozco de mujeres que andan de revolucionarias con sus parejas revolucionarios y llegan a su casa a hacer la cena y muchas veces a ser golpeadas por su mismo guerrero por que la cena no estuvo a tiempo.
cuántas conozco que luchan tanto por igualdad en el trabajo y cuando tienen hijos se dan cuenta que para haber igualdad tendrían que considerarse las diferencias.
la maternidad revoluciona la vida de las mujeres, y estás creen que ser iguales a los hombres es dejar a sus hijos en guarderías, olvidarse de las necesidades básicas de los bebés y ver como locas a las mujeres que aceptan esta etapa de la vida viéndolas como sumisas mujeres que se quedan en casa.
cuál es el logro social en la lucha de géneros si nuestros "revolucionarios" y nuestros izquierdistas siguen creyéndonos sus chachas y peor aun sus putas?
mano a mano en la manifestación pero esa igualdad se pierde en casa y en las mismas demandas que comandan las luchas que encabezan.
como tener un cambio en la sociedad? en la política? o en el mundo si seguimos dejando que nos quiten nuestros partos, nuestras lactancias?
si permitimos que en las salas de parto manden los protocolos en vez de el respeto??
cómo van a ser en el futuro estos niños traídos al mundo entre violencia y maltratos?
de qué sirve lograr que las mujeres nos superemos en el área laboral si no nos permiten siquiera la mas mínima intimidad en quizá el momento más importante en la vida sexual de una mujer?
despojarnos de nuestra sexualidad, violentarnos en nuestro momento de poder máximo, es esto igualdad?? es esto el logro al que hemos llegado?
el estar tan alejadas de nuestro cuerpo, sexualidad y espiritualidad que permitimos todos estos maltratos y todos estos despojos porque creemos lo hacen por nuestro bien?
pero que vivan las políticas de ahora, que vivan ellas y su pseudo respeto por las demás mujeres y por ellas mismas, que pierdan la noción de lo importante.
cómo permitimos que la industria farmaceutica nos robe nuestras lactancias porque es más cómodo o porqué nuestra leche "no es buena", que asco que vivamos y trabajemos para ellos, que no nos creamos capaces, que no confiemos en nuestro cuerpo, que nos dejemos aplastar y que no nos permitamos vivir nuestra propia lucha basada en demandas verdaderas, en problematicas reales.
pero qué importa no? mientras estemos guapas, trabajemos, seamos buenas en la cama y no nos cuestionemos de más seguro que encontraremos la feliciad, ya sea de la mano del revolucionario machista o del banquero capitalista, peor aún de la mano de otra mujer que repite estas violencias para sentir que tiene un lugar en el par.